Cuando vas al oftalmólogo o a una óptica, lo normal es que te realicen una serie de pruebas para observar el estado de tus ojos. La retinografía es una de esas pruebas. Es un estudio sencillo, pero a la vez necesario para conseguir una revisión adecuada y completa de tus ojos. Pero, ¿sabes en qué consiste?, ¿para qué sirve? ¡Sigue leyendo y descubrirás su importancia!

¿Para qué sirve la retinografía?

Para explicarlo de una forma más sencilla y simple, esta prueba consiste en hacer una foto del interior del ojo. Es un examen que no provoca ningún tipo de dolor para el paciente y tampoco requiere de una preparación especial para poder realizarla. Únicamente sentirá como si se dispara un flash de una cámara.

Con esta prueba, se obtendrá una imagen nítida de interior de los ojos y se podrá detectar si existe algún problema, como puede ser la degeneración macular, el glaucoma o la retinopatía diabética.

Con esta prueba, analizamos principalmente dos áreas del fondo de ojo, el disco óptico y la mácula.

El disco óptico es la zona donde se juntan todas las terminaciones nerviosas de la células de la retina para formar el nervio óptico. Este nervio transporta la información recibida en el ojo hasta el cerebro. Cuando hay una lesión en esta área puede deberse a que la tensión intraocular está elevada o que está apareciendo una enfermedad denominada glaucoma. Si ese es el caso, el tratamiento precoz es fundamental para no desarrollar algún tipo de ceguera.

Por su parte, la mácula también está situada en la parte posterior y se caracteriza porque es la zona de mayor agudeza visual de todo el ojo. Dentro de ella se sitúa la fóvea, que es la encargada de transmitir la información de los detalles de las imágenes hasta el cerebro.

La principal enfermedad que puede sufrir la mácula se denomina  degeneración macular asociada a la edad (DMAE) Consiste en un deterioro progresivo de la mácula que provoca la pérdida de visión central y que, si no se detecta a tiempo, puede desembocar en ceguera. Por ello es muy importante realizar revisiones periódicas, especialmente en pacientes mayores de 50 años, para detectar precozmente cualquier problema y poder tratarlo en sus primeras etapas

Ahora ya conoces la importancia de esta prueba y cuándo conviene realizarla.